Noticias

Pago en efectivo – se acabaron los días felices

Hoy publicaremos en parte el mensaje que recibimos de Juan David de 12 años y medio de Ceuta que nos ha sorprendido por su comprensión de lo que es el pago en efectivo. No sé lo que su maestra de Español dirá sobre sus errores de ortografía (¡o los nuestros!), pero os adelanto que tendrá muchas charlas productivas con su maestro de economía:

«Rodrigo, creo haber comprendido lo que explicaste, Hace rato la gente de bajo pagaba con cheques, tarjetas o efectivo, y esto era normal. Luego los de arriba decidieron que los cheques eran malos y las publicidades, los avisos co
Juan Davidntra los cheques sin fondos aparecieron y los de bajo a quienes les gustaba el efectivo (el cash como lo llamamos los jóvenes). Afortunadamente para estos de arriba, la amenaza terrorista ha llegado, y ellos decidieron que estos de abajo que usan cash son terroristas, pues para ellos, los terroristas son estos que usan efectivo.

Por lo tanto si bien comprendí la gente de abajo que pagaba sus compras con cash a partir de este día se ha convertido en terroristas potenciales. Pero estos de abajo son insensibles a lo que piensan de ellos, siguieron usando el efectivo. Es decir que como los de abajo no han escuchado a los de arriba, los de arriba han hecho leyes para limitar los pagos en cash de los de abajo, que, como yo, ya no podrán recibir cash de regalo de sus abuelas para la navidad para comprarse un regalo sin decirlo a quien sea, y que la gente de abajo podrá pagar solamente con tarjetas de crédito. Gracias a esto los de arriba conocerán sus compras y sus hábitos y podrán incluso enviar propagando a los de abajo de acuerdo con lo que compren…»

Acá Juan David, a parte de saludar a tus amigos y familiares de Ceuta, debo añadir un comentario para complementar lo que planteaste. Es bien verdad que el pago en efectivo viene disminuyendo desde la prohibición que se aplica a todos los comerciantes en recibir más de 1000€ en efectivo para una venta.

Sin embargo una solución existe, y se trata de las tarjetas de prepago emitidas por Visa y Mastercard. Estas tarjetas de hecho son como monederos electrónicos en los cuales uno puede depositar su efectivo y luego usarlo como una tarjeta de crédito convencional.

Diferentemente que las tarjetas de crédito convencionales, la tarjeta de prepago no ofrece líneas de crédito, sino una herramienta de gestión de efectivo. Es decir que se trata de una tarjeta en el sentido estricto del término, con todas sus funcionalidades, emitida por los grandes agentes financieros ya conocidos de todos, que ofrece a parte de esto aceptación internacional y servicios bancarios básicos, pero sin comprobante de ingresos o cualquier otra condición. Como dije, por no ofrecer líneas de crédito, tampoco ofrece descubiertos. Es decir que funciona únicamente con crédito que se le ha depositado de antemano.

Por ello la verdad es que uno que todavía necesite o quiera usar efectivo lo puede hacer mediante las tarjetas monedero de prepago, incluso por internet. Es el final del rompe cabezas de como comprar online usando efectivo.

Un par de zapatillas americanas, una remera francesa, una venta privada o oportunidad imperdible en Ebay no eran accesibles a los ‘sin tarjeta’.  Esta época hoy en día ya es pasado. Una tarjeta de prepago puede adquirirse tanto en estancos como por internet y luego ser cargadas con el importe que se desea, de acuerdo con los límites de gama y categoría. Para límites más confortables que superen los 250 € uno tendrá que identificarse frente a las compañías. Su tarjeta luego estará operacional y lista.

Trátase de un tipo de tarjeta que en la práctica funciona como una cuenta corriente, pero no bancaria. Así como en una cuenta tradicional, uno deposita dinero, su nómina o comisiones y ganancias, y luego podrá debitar el dinero de su cuenta de la manera que mejor le convenga, a ejemplo de las tarjetas de débito.

Sin embargo, las tarjetas de prepago funcionan como tarjetas de débito, pero ofrecen todas las funcionalidades de las tarjetas de crédito VIP, y servicios que hasta el día de hoy eran exclusividad de los bancos, tales como depósitos y retiradas, recepción de nómina, transferencias y pagos automáticos de cuentas – todo esto y más, sin cuentas en banco.

Las tarjetas de prepago son por lo tanto tarjetas de crédito prepago, es decir que el crédito que tienen les habrá sido depositado de antemano, pero sin ofrecer líneas de crédito o descubiertos, es decir, sin necesitar exigir de sus clientes comprobantes de cualquier especie. Por tanto cada servicio ofrecido será parte integrante del paquete servicios vendidos y una ventaja para el consumidor. Mismo los morosos listados en la ASNEF podrán desde ya recuperar su nombre limpio, recibir pagos y efectuar transferencias entrantes y salientes con el nombre de su negocio sin condiciones. Jóvenes autónomos en principio de carrera, extranjeros en tránsito, hijos estudiantes en Madrid o en el exterior, se terminaron las explicaciones, la burocracia, los peros y los requisitos.

Mismo en el caso citado por Juan David de este que necesite efectuar una transacción que involucre importes que superen los 1000€, le bastará ahora adquirir una tarjeta de prepago de gama superior que ofrezca límites confortables, como VERITAS, Viabuy o PCS, que solicite el nivel intermediario identificándose (típicamente mediante un DNI y un justificante de domicilio). Luego podrá convertir su efectivo en plástico sin pasar por bancos o agencias de cualquier especie.

Algunas tarjetas como la Vertitas ofrecen incluso la posibilidad de transferir dinero gratuitamente entre dos tarjetas de la misma compañía. Es decir que un papá en España podrá enviar dinero sin pagar comisiones a su hija de viaje en cualquier parte del mundo durante todo el año, siempre y cuando los dos tengan la tarjetas de la misma compañía. Si a camino su hija encuentra un trabajo podrá cobrar sus ingresos en su cuenta de prepago, como en una cuenta corriente como todas las otras, pero no bancaria.

La recarga de la tarjeta puede efectuarse mediante cupones adquiridos en estancos, cómo Neosurf, Neocode, Paysafe, TicketSurf u otros. La compra se efectúa con metálico, y la recarga se hace con el móvil o mediante el sitio internet.  Sin embargo, la tarjeta puede recargarse igualmente por transferencia bancaria, depósito vía el IBAN (datos bancarios) proveídos por el emisor  e incluso usando una tarjeta de crédito convencional.

Luego vuestra tarjeta con cuenta no bancaria estará lista para el uso en cualquier parte del mundo en que se acepte Visa o Mastercard

Las tarjetas de prepago suelen ser muy distintas las unas de las otras – desde los servicios ofrecidos, pasando por los límites y las comisiones de uso hasta gastos de inactividad existe un océano de diferencias.

Algunas por ejemplo como Neosurf o Neocash, son anónimas y se adquieren en estancos, gasolineras o gran almacén. Simples y limitadas en términos de importe, sirven para uso puntual, sobretodo para gastos online – juegos y apuestas. Son recargables y úsanse también para regalos y descuentos.

Otras, las tarjetas de gama superior, son vendidas únicamente por internet y ya ofrecen un abanico mucho más grande de servicios. Nominales, necesitan que uno se identifique enviando una copia de su DNI y un justificante de residencia, y trabajan con límites amplios.

Algunas ofrecen datos bancarios, BIC/IBAN y servicios bancarios esenciales. Todas cobran por estos servicios, mientras brindan otros. Algunas por ejemplo cobran por las recargas, otras por las retiradas de efectivo en los cajeros automáticos. Algunas por las compras, otras por el cambio de monedas. Algunas por los depósitos, otras por las transferencias. Al elegir uno debe considerar los servicios que más necesitará y buscar esta tarjeta que los brinda.

Al mismo tiempo, todas las tarjetas de prepago tienen un coste regular. Algunas cobrarán tasas anuales, otras mensuales. La cuenta se hace sumando y dividiendo por 12. Esto es lo que le costará la tarjeta.

Además las comisiones cobradas por las tarjetas ni siempre están claramente especificadas. Muchas tienen gastos de emisión o de envío.

Sin embargo muchas tarjetas cobran tasas de inactividad, y acá reside la complicación. Si no usaréis vuestra tarjetas todos los meses, evitéis las tarjetas que cobran por inactividad.

Busquéis las tarjetas personalizables, estas en relieve y con las cuales elegiréis el nombre con que os presentaréis. En vez de presentaros como ‘Juan David’ de Ceuta, os presentaréis Como ‘consejo en finanzas JD’. El nombre de tu negocio o actividad, como en una cuenta bancaria profesional.

Finalmente, os recomiendo buscar las tarjetas con límites simpáticos y techos elevados, ¿quizá la vida y la suerte os sonreirán y vuestros negocios florecerán? ¡Juan David, te deseamos de corazón éxito y que se realicen todos tus sueños!

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *