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Las Fintech: las compañías a quienes debemos las tarjetas de crédito prepago

Las Fintech: la empresas recientes a quienes debemos las tarjetas de crédito prepago

Hasta hoy en día, como que siete años después de la grande crisis financiera del 2008 y de la falencia del banco americano de negocios Lehman Brother’s, los establecimientos bancarios conllevan una reputación dudosa.

De hecho, la sospecha natural que tienen los clientes en relación a sus bancos no deja de crecer, mientras la revolución digital hace lo suyo despacito despacito, proponiendo medios alternativos a la cuenta bancaria convencional. Las tarjetas de crédito prepago son el ejemplo más perfecto, el arquetipo de la “Success Story” vivida por estas empresas de reciente creación  ingeniosas, que responden al dulce nombre de “FinTech”, tecnología financiera. Esta revolución es la consecuencia natural de un proceso que vio el día a lo largo del siglo pasado, cuando fue lanzada esta tarjeta, el ancestral de las primeras tarjetas de teléfono recargables que se vendía por millones, incluso a apasionados coleccionadores enamorados por sus trozos de plástico multicolor.

El éxito de la economía y de la finanza desintermediada

Si en el momento de su lanzamiento en el 2011 los comentarios despreciaban el uso de las tarjetas de crédito recargables a los entusiastas de la tecnología, los célebres Geeks, hoy conviene extender su mirada y percibir que esta tendencia se ha profundizado mucho más que lo esperado y que seremos nosotros los testigos de una verdadera mutación del sector económico y financiero.

En efecto, la tarjeta de crédito prepago recargable es apena la punta emergida del iceberg, ya que las Fintech son también el origen del “Crowdfunding”, un método de financiamiento a cada vez más apreciado. Este método provee créditos no más junto a establecimientos de crédito, sino junto a una comunidad de internautas. El éxito encontrado por las tarjetas de crédito prepago confirma que uno de los últimos bastiones resistentes a la revolución digital está por caer – y mirad, después de la música, del comercio y de los medios de comunicación, si la finanza era una de las últimas que le escapaba, ya no lo es. Los grandes bancos vienen acompañando de cerca y con preocupación el progreso de la economía colaborativa, esta que fomenta la relación directa del cliente con el servicio final esquivando todos los intermediarios y reduciendo sus costes.

La tarjeta de crédito prepago democratiza los servicios bancarios.

Los ejemplos más edificadores de esta nueva economía provienen de sectores tan diversificados como el hotelero (Airbnb), el de los taxis (Uber) y del comercio (Ebay) que vienen desde ya irrumpiendo en el sector bancario con las tarjetas de crédito prepago. Este fenómeno tiene un nombre, y es lo que explica las tarifas desafiando el modelo de los agentes históricos: la desintermediación.

Para vuestra información, una tarjeta de crédito recargable cuesta solo de 15 a 50 euros por año en función de la gama del producto – y hay cualquier cantidad, como la tarjeta Veritas, la Viabuy, el Openbank, o MonedoPay que son los más conocidas.

El éxito de las tarjetas de pago recargables no hubiera podido ver la luz sin el crecimiento proporcionado por las transacciones en línea que son lo que hay de más común en el siglo 21.

Esta tendencia no cambiará en el futuro próximo aseguran los especialistas, hoy en día los clientes desean consumir de manera más activa, eligiendo ‘a la carta’ y aspirando al mismo tiempo a un máximo de economía y controlando de cerca su presupuesto. Así se hizo simple comprender como la tarjeta de crédito prepago viene seduciendo cada vez más gente al rededor del mundo. La tarjeta prepagada permite acceder a servicios simples con funcionalidades estandarizadas y políticas de precios agresiva.

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