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La tarjeta de prepago, cuentas online con falsos documentos – un juego arriesgado

En los últimos años hemos visto un aumento significativo del uso de las tarjetas de prepago, estos monederos electrónicos que tienen la funcionalidad de proveer cuentas corrientes no bancarias personalizadas, con datos bancarios BIC/IBAN dedicados. De hecho la tarjeta de prepago ofrece todas las funcionalidades de una cuenta bancaria, pero sin crédito o descubierto, operando únicamente sobre fondos previamente depositados. Es decir que los emisores u operadores de tales tarjetas de prepago no corren el riesgo financiero real frente a sus clientes y provén funcionalidades a todos sus clientes sin exigirles comprobantes de solvencia o de salud financiera. En cambio, cobran por cada operación como lo haría un banco tradicional, y es esta su fuente de ganancias.

Las tarjetas monedero son comercializadas en dos o tres niveles. Un nivel anónimo en lo cual todos pueden tener acceso a sus funcionalidades, en venta en estancos, gasolineras o grandes almacenes. Un segundo nivel que exige identificación y frecuentemente un nivel VIP de límites amplios.

Este nivel básico y anónimo sirve para compras online protegidas, durante las cuales no será necesario informar el número de su tarjeta de crédito tradicional, esta que abre las puertas de su cuenta bancaria y línea de crédito. Compras puntuales, regalos, operaciones en negocios que no acepten efectivo por cualquier razón. En cambio, este nivel básico es de verdad básico y de límites muy reducidos.

Las autoridades tienen los ojos puestos en las tarjetas de prepago anónimas pues han sido usadas por gente malintencionada y por terroristas. Blanqueadores de dinero y defraudadores han encontrado en ellas una herramienta en la cual depositar sus dudosas ganancias. Esta es la razón por la cual vienen limitando su uso – en algunos casos reduciendo los límites de recargas, la cantidad de recargas permitida en un mes, las retiradas en cajeros automáticos, o mismo el número de operaciones.

Por ello las tarjetas de nivel básico o anónimas sirven cada vez menos a los usos puntuales: Spark, limitada a 250€ anuales de recarga, Veritas y Viabuy a 250€, otras a 100€.

Estos números están bastante abajo de lo que eran cuando en 2012 se abrió el mercado de las cuentas no bancarias, que llegaban a 1000€ o mismo 2500€ de límite en los mejores casos.

Hoy en día cualquiera que desee un límite amplio para operar con conforto debe identificarse, generalmente con un DNI y un comprobante de residencia. De esta manera las autoridades podrán rastrear los movimientos de capital cuando necesario y prevenirse contra el lavado de dinero. Es el caso de N26, el nivel Classic de Veritas y el IDV2 de Viabuy. Existen incluso de estos que solicitan una videoconferencia como medio de identificación.

Nuestros lectores nos han señalado a menudo el bloqueo de su dinero en tal o tal agente de tarjeta o cuenta no bancaria tras un depósito o recepción de su nómina. Luego de haber tomado contacto con profesionales para comprender este fenómeno nos hemos dado cuenta que en muchos casos habían adquirido tarjetas  en nivel básico, limitadas por ley. Es decir que podrían a partir de este momento retirar metálico únicamente dentro de lo techos establecido, o sea no más que 250€ por mes, por veces no más que 100€ por mes.

¿Y cuál es la solución cuando uno tiene dinero bloqueado por su tarjeta de prepago?

La respuesta que obtuvimos en todos los casos es la misma. Hay que subir de categoría, identificándose. Todas las atenciones al cliente que hemos alcanzado contactar nos han solicitado lo mismo. La copia en colores de un DNI o pasaporte y un comprobante de residencia. Incluso fotos de tales documentos por teléfono.

Pero ¡ojo paisanos! nos han explicado de manera contundente y estricta: ambos documentos deben estar en nombre del titular de la tarjeta, sin errores o equivocaciones. Si os engañasteis al rellenar el formulario de inscripción y vuestra fecha de nacimiento no corresponde o la dirección de vuestro justificante es distinta de la que informasteis antes, os harán problemas. Hasta que todo se aclare podrán haceros girar días…

Estas limitaciones son reforzadas por la ley, es decir que las autoridades son estas que no tienen la intensión de fomentar giro de metálico… ni de monederos electrónicos.

Más grave que esto no pareció constatar que numerosos usuarios han usado documentos falsos, creyendo actuar como todos. No son estafadores ni se trata de terroristas potenciales, pero por alguna razón les ha parecido una solución inteligente alterar los papeles.

Mismo no siendo defraudadores sepáis que el uso de falsos documentos constituye en una infracción que releva del derecho penal.

La ley no distingue entre un gilipollas que ha creído acelerar un proceso en uno o dos días y creyéndose inteligente y un criminal ejerciendo su arte. Con impiedosa severidad puede llegar a 45,000€ de multa, o un rato en la cárcel.

Sin embargo, hemos atestiguado el caso de un chico que quiso alterar la dirección de residencia de su papá y ponerla en su nombre en una grosera foto que llevaba la firma «created with GIMP», programa gratuito equivalente del Photoshop. Todo esto por no tener algo en su nombre que le sea enviado todos los meses que compruebe su dirección. Desde Veritas nos han dicho que luego han percibido de que se trataba y han solicitado la intervención de su padre. En otros casos este tipo de cosa puede terminar mal, sobretodo si las autoridades que andan averiguando todos los días los emisores de tarjetas de prepago y de cuentas no bancarias se ubicaran.

Consultad acá los castigos reservados a los descreyentes: http://www.oas.org/juridico/spanish/cyb_uru_C%C3%B3d%20Penl.pdf 

Pero ¿qué pasa cuando estáis domiciliados en casas de terceros y necesitáis comprobar residencia en vuestro nombre?

Seáis pacientes, hagáis las cosas en su tiempo y de la manera correcta para obtener un justificante de residencia en vuestro nombre. Una declaración de impuestos, de asistencia social, un extracto bancario. Si vuestro extracto bancario está en una dirección diferente, cambiadlo y aguardad otro extracto. Otra posibilidad, adquirir una línea de teléfono en Vodafone, Orange o movistar y aguardar vuestra primera factura. Probad inscribiros como cotitular en el contrato del proveedor de energía.

Es bien verdad que los agentes de cuentas no bancarias o tarjetas de prepago no están motivados a abrir procedimientos judiciales, no juguéis con el fuego pues el retorno podrá ser muy desagradable.

Sobretodo, paisanos, ahora me dirijo a los más jóvenes entre nosotros – no crean que el «no lo sabía» o «no me había dado cuenta» funcione en nuestro país. Por más que os hagáis los gilipollas, no es por ser internet que no es grave. Emitir un falso documento con el fin de obtener un producto o un servicio, la infracción está constituida y la ley no está siempre del lado de lo más débil.

Conclusión: nunca enviéis falsos documentos.

 
 

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