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La guerra de la UE contra los gastos de intercambio

Caso ya efectuaste compras mediante tarjetas de crédito o de débito o si estas enterado de la actualidad económica, ya escuchaste sin duda de los gastos o tasas de intercambio. Se trata de un tipo de comisión que el banco del comerciante cerca tuyo donde haces compras debe pagar al banco que ha emitido tu tarjeta. El importe de esta comisión puede variar en función de algunos criterios. Por ejemplo, los gastos de intercambio pueden cambiar según el tipo de tarjeta que usaste (de crédito o de débito) o según su marca.

Estas comisiones suelen evolucionar también según el tipo de trámites que efectúes, tratándose de operaciones domésticas o transfronterizas. Se trata de un sistema muy bien concebido que funciona mediante plataformas de grandes procesadores de pagos como Visa y MasterCard.

Esta comisión, o tasa si prefieres, se tornó el blanco principal de la comisión de la Unión Europea, que, en su afán de incrementar el poder adquisitivo de los ciudadanos de sus países miembros, ha logrado pasar una ley que limita las comisiones de intercambio – y ha ignorado nuestra experiencia en este campo.

Como lo explicamos recién, la tasa de intercambio es una comisión que el banco de tu comerciante paga al banco que ha emitido tu tarjeta de pago cada vez que pagas por algo. Muchos reportes informan que la gran mayoría de la gente ignora la existencia de tal tasa, aunque tenga repercusiones para ellos a largo plazo. Asimismo, ya hace rato que la comisión Europea lucha por la reglamentación de esta comisión, que ella juzga opaca y muy inestable, pudiendo variar de un país a otro, y, hace tiempo ya, dio un grande paso en esta dirección en el 17 de diciembre 2014.

De hecho, este día, el parlamento europeo y la comisión europea se pusieron de acuerdo para imponer un límite a los gastos de intercambio. Esta medida se encuadra en la voluntad de la Unión europea de sanar al dominio bancario en Europa y adoptar los pasos de otros países en el mundo que andan caminando en la misma dirección.

Sus objetivos: mejor garantir la protección de los consumidores, fomentar mayor competencia entre las diferentes empresas emisoras de tarjetas de pago, e instaurar un clima de transparencia en el universo de los bancos.

Para Jonathan Hill, comisario por la estabilidad financiera, los servicios financieros y la unión de los mercados de capitales, tal medida «abre igualmente el camino hacia la innovación y la competencia en cuanto a los pagos en línea y móviles. Sobretodo, los comerciantes verán disminuir los costes de sus pagos, lo que con el tiempo habrá de traducirse en una baja de precios al consumidor».

Vale especificar que esta reglamentación no involucra las tarjetas tipo Diner’s o American Express. Vale la pena especificar que en España ya tratamos de hacer lo mismo en el 2006.

Mediante los acuerdos obtenidos entre las tres instancias recién citadas, se impondrán límites a los gastos de intercambio tras seis meses de entrada en vigor de esta medida. Los límites se traducen a esto:

  • la tasa de intercambio será de 0,3% para todas las transacciones por tarjeta de crédito y de 0,2% para todas las transacciones hechas con tarjetas de débito.

Hoy en día esta comisión orbita alrededor del 2% en algunos países miembros, razón por la cual tales limitaciones pueden traer cambios importantes a las transacciones. Tras el voto del parlamento en sesión plenaria, les será acordada un periodo de transición a los países miembros de la unión para conformarse progresivamente a las nuevas disposiciones.

Según Sra. Margrethe Vestager, comisario europeo para la competencia, «esta legislación permitirá limitar las comisiones de intercambio, incrementar su transparencia y levantar un obstáculo al uso de tecnologías de pago innovadoras. Es bueno para los consumidores, bueno para los negocios, para el crecimiento y la innovación en Europa».

De hecho los comerciantes están obligados a aceptar todas las tarjetas, y las condiciones que les imponen los bancos emisores. Gracias a estas nuevas medidas, ellos podrán elegir y aceptar las tarjetas que les convengan, sobretodo estas que respectan los límites nuevos.

Es bien verdad que esto reducirá en una primera etapa la variedad de las tarjetas que los comerciantes aceptarán, pero la aplicación de este límite se expresará por una reducción de costes tanto para los vendedores como para los consumidores.  Además estas nuevas disposiciones han de favorecer la llegada de nuevos agentes a los mercados, lo que tendrá como consecuencia elevar el nivel de la competencia – los comerciantes conociendo las comisiones que tendrán que pagar, aceptando determinado tipos de tarjetas.

Por otro lado, una oficina de estudios sobre la reglamentación económica, en este caso, la Europe Economics, publicó un reporte insinuando que los españoles podrían ser llevados a pagar cerca de 500 mil millones de gastos bancarios a causa de las medidas de la comisión Europea. De hecho, los banco españoles estarían perdiendo más de 418 millones de euros en ganancias provenientes de las tasas de intercambio.

Ellas no tendrían otra escoja que convertir esta pérdida en otras comisiones que serán aplicadas a los consumidores en otros sectores, estos mismos consumidores que tal ley viene proteger.

Analizando bajo este este prisma, notamos que estas disposiciones no mejoran de verdad el cotidiano del español común. Además, los minoristas seguro ganarán bastante con esto, pero nada realmente asegura que los clientes beneficiarán de esta reducción de costes.

El autor del estudio, Andrew Lilico declaró lo siguiente: «los consumidores en España podrían llegar a pagar un tributo pesado para los proyectos de la comisión europea visando reglamentar las tasas de intercambio. Una legislación adicional similar ya implementada en otros países conllevó gastos aún más elevados para los usuarios de las tarjetas de crédito y de débito, pero no a una reducción de los precios en las tiendas».

En diciembre 2005, el gobierno Español ya había firmado una resolución tratando de reducir las tasas de intercambio. Entrando en vigor entre 2006 y 2010, trajo resultados mitigados.

En efecto, las comisiones fueron bajadas de 57,3%, pero quienes han pagado el precio final de cuentas fuimos nosotros los consumidores. Los gastos y comisiones bancarias subieron de casi 50%, sumando un total de 2 mil millones de euros. No hubo por otro lado disminución de precios en los negocios, que han seguido haciendo ganancias importantes en este mismo periodo.

En conclusión, la limitación de las tasas de intercambio es una iniciativa de la comisión europea visando proteger los consumidores, instaurando una atmósfera de competencia entre los diversos procesadores de pago electrónico y fomentar transparencia en el dominio bancario.

Muchos miembros de la comisión europea estiman que tales comisiones recibidas por gigantes como Visa y MasterCard son contrarias a las reglas europeas y a los acuerdos y abusos de posición dominante. Los defensores de estas nuevas medidas creen que será posible establecer un sistema más eficiente, más equilibrado y sobretodo más transparente. De hecho, desean unificar el mercado de los medios de pago evitando así los cambios de costes y comisiones que difieren tanto de un país a otro, mismo en el seno de la unión europea. Nótese igual y otra vez más que procesadores como American Express y Diner’s no están involucrados en estas nuevas directrices.

Aunque los objetivos de los miembros de la comisión sean claros, están sujetos a un gran número de cuestiones y de hechos que vienen tirar un bloque en el estanque de las opiniones optimistas. Sobretodo considerando nuestra experiencia en el asunto, que, me atrevo a pensar, la Unión europea parece ignorar.

Un estudio por ejemplo reveló que tales medidas no serán favorables a los ciudadanos corrientes que verían sus gastos bancarios elevarse aún más, sin ninguna garantía que, como lo dijimos y repetimos recién, los comerciantes minoristas convertirán sus ganancias en reducción de precios en los negocios.

Aunque todo esto sea para ellos, en Bélgica, especulaciones, y puede ser que la experiencia española no se repita sistemáticamente, y que un efecto reductor de precios en algunos países de Europa venga a estimular la reducción de precios en otros países también, lamentablemente, como españoles no hemos aprovechado en nada tales juegos económicos.

Nuestro Eurodiputado de entonces, Pablo Zabla Bidegain explicó a EurActiv lo siguiente: «Pienso que es un buen resultado. Con este reporte, enviamos un mensaje claro a nuestros ciudadanos diciéndoles que este proyecto de ley fomentará la transparencia de los pagos por tarjeta de crédito y de débito».

Bueno paisano, espero de verdad que no te engañes de esta vez….

 

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